LA ODIOSIDAD DE ALGUNOS AGENTES
QUE OSTENTAN EL PODER
POR: EDUARDO ROMO ROSERO
Mi querido lector y amigo, se ha preguntado usted, al igual que yo, porque o que razónexisten algunas personas revestidas de algún grado de autoridad o poder, llámeseburocrático, religioso, político, medico, educativo, policivo, empresarial pero que tambiéncontagian a ciudadanos del común llámese vigilantes, porteros de edificios públicos,empleados de rango medio de clínicas y hospitales los invada la odiosidad, prepotencia despotismo, orgullo y una alta dosis de agresividad.
Y no me excluyo, a lo mejor en algún momento de mi vida también me pude haber contagiado de este mal.
¿Por qué esta gente abusa de su autoridad, de su uniforme, de su hábito? ¿Que hace posible esta insólita actitud, que nos mortifica tanto?
Que produce en este tipo de personas esta metamorfosis insoportable? Parece que quien esta revestido de algo de poder no se escapa de este mortal virus, por eso Dice Moisés en la Biblia “si quieres saber como es realmente alguien, dale poder”.
En cada institución u oficina de atención al cliente es casi generalizado que haya una ovejanegra, haciendo alarde de valentón y con su grosera actitud, genera un campo de energíanegativa, que afecta y contamina el pequeño mundo en que se mueven sus compañeros.
Lo curioso y llama mucho la atención es que nadie se atreve a denunciar, despedirlo o llamar su atención. “El miedo los paraliza”. Puede más el patán revestido de un poder efímero y con una autoridad pésimamente utilizada
Porque entonces estas personas, tan crecidos en su ego. ¿De donde tanta prepotencia? ¿Qué produce esta epidemia? ¿Quién les otorgo patente de corzo, para atropellar, humillar y tratar mal a los demás?
Donde nace en ellos la soberbia, es acaso que los medios, prensa, televisión, ¿se encargan de inflar su vanidad o son las venias de las mayorías lo que logra este asombroso cambio?
Tanto Adulo y el correr de la gente detrás de estos personajes lo que envanece y falsamente engrandece a la gente. Son estos mismos arrogantes que pisotean la dignidad de las personas aprovechando su estatus de jefes o superiores.
De allí el peligro que entraña entregar el poder sin pensar las consecuencias y el daño que puede causar.
A veces la gente llevada por la necesidad, calla, otorga y soporta las humillaciones a las que someten estos seres insoportables. Yo les diría Rebélense, protesten, NO se dejen atropellar denuncien a todos aquellos que abusan del poder y su autoridad.
La odiosidad va acompañada de autoritarismo, terquedad, de vacío interior, de ignorancia, intransigencia, patanería e indolencia y agresividad. No admite discusión.
El ser humano que maneje el poder debe ser sensible al dolor ajeno, sabio, humilde, tolerante, dialogante, comprensivo, paciente, sabio en sus decisiones y su actitud, no grita, escucha y siempre esta presto a servir.
Es muy cierto que un hombre de poder trabaja bajo niveles históricos de presión, estrés, cansancio, angustia por eso creo importante antes de entrar en el mundo del poder debe someterse a un examen psicológico “a ver que tanta presión resiste” como hacen los cajeros en los bancos y los ejecutivos modernos; sino pasan éste examen no hay cupos para ellos.
Me pregunto una y otra vez ¿“el odioso” es conciente de su odiosidad? no; yo sostengo queno; cada ser humano muere en su ley y en su verdad. Para El, su conducta es normal, en su forma de ser. Así fue hecho por el sastre, esa es su naturaleza y nada lo va a cambiar.
Una de las primeras características con el prepotente es la soberbia; a decir de la psicóloga Miriam González, socia y directora del grupo P.G.D en 2016; “discutir con alguien que rara vez admite sus errores y desprecia cualquier argumento ajeno puede llegar a ser desesperante”. Las personas soberbias muchas veces se creen todopoderosas, quieren alimentar su ego a costa de los demás y suelen tener problemas en el entorno social.
“Llegó a lo más alto de su carrera y se convirtió en una entupida, arrogante y soberbia”.
¿En cuantas situaciones hemos escuchado la misma cantaleta? Políticos, deportistas, empresarios, cantantes, o periodistas y casi generalizado pequeños burócratas con algo de poder, que un día probaron las mieles del éxito y hoy no hay quien los baje de su pedestal. Aires de suficiencia, exaltación del yo y menosprecio hacia los demás son algunos de los síntomas de la soberbia.
No todos No todos. Entiéndame por favor. Esto va dirigido a esos seres tóxicos, que hacen amarga la vida de los demás. Váyanse a casa “no tienen lugar aquí”.
“Las personas soberbias con frecuencia son susceptibles y propensas a la ira. Interpretan cualquier mínimo reproche y responde con un ataque y no toleran nada bien la frustración”.
“Siempre están a la defensiva en toda discusión, reaccionan ante la critica de una manera desproporcionada, con rabia y venganza”.
Apunta Myriam González: “a veces desprecian al otro por considerarlo inferior a ellos y son incapaces de hacer autocrítica”.
“Ese menosprecio también se demuestra en el amor y la amistad. “Una relación de calidad es casi imposible porque van buscando sumisión, acatamiento y pleitesía, por otra parte señala Blanco y continua decidiendo: “la falta de empatía es otro rango característico “solo están pendientes de ellos mismos” y rara vez se preguntan cómo se puede sentir a la otra persona. El narcisismo propio del soberbio en ocasiones crea una persona fría, prepotente y obsesionada consigo misma.
La ceguera ante los propios defectos en muchas situaciones nos lleva a justificar todos nuestros errores y echar balones fuera: “Yo nunca fracaso y si lo hago es culpa de otro”.
En general vivimos tiempos del individualismo, cada uno trabaja por lo suyo en forma personalista. Si es necesario usar a las personas, pues se hace sin escrúpulos, a costa del honor y la vida misma. El egoísmo es la bandera que se levanta en todas partes y según el Doctor Blanco “obtener el éxito a costa de los demás”. Y señala más adelante que: “sino una vez en la cúspide del éxito, se convierte en alguien entupido y arrogante; con aire de suficiencia exaltación del yo menospreciando a los demás”.
El clínico Guillermo Blanco dice: “no son concientes de sus propios limites y perciben una realidad distorsionada.
La psicóloga González dice “cuando no se habla de sus logros y éxitos no sienten interés, ni comodidad y se distancian”.
“El soberbio es propenso a la ira cualquier mínimo acto, produce en ellos un ataque. Suelenestar siempre a la defensiva, reaccionan ante la critica de una manera desproporcionada, con rabia y vergüenza”. Apunta Myriam.
En lo que respecta el amor y la amistad, una relación de calidad es casi imposible, porque lo que buscan es sumisión y acatamiento. Solo están pendientes de ellos mismos.
El narcisista propio del soberbio crea una persona fría, prepotente y obsesionada consigo misma, posan con gestos de superioridad y arrogancia y no escatiman es sus gastos para publicitarse en revistas, periódicos y el mundo farandulero.
La odiosidad cubre todos los sectores, artistas, gente con poder político, deportistas, empresarios, cantantes o periodistas que han probado las mieles del éxito.
El odioso generalmente es terco y obstinado, sus niveles de inteligencia no son muy buenos. Cuando mira coloca sus ojos en otra persona de arriba abajo como queriendo medir el grado de competencia.
Hace alarde de “mucho dinero” vestidos y muy costosos, restaurantes 5 estrellas y parece creerse enviado por los dioses del Olimpo.
La reacción del común de la gente es que cuando ¡el odioso da la espalda, se sueltan enmurmuraciones, insultos y carajos! “quien se ha creído este ignorante”.
Cuando el odioso y el soberbio se caen de su pedestal, cae como un saco de Arena, convertido en polvo queda resumiendo a su propia verdad, nada, vació, solo, sin amigos, sin familia y convertido en costal de huesos y músculo como decía Don Alfonso Mosquera
Si los grandes que ostentan gran poder, se desbordan y no pueden controlar sus excesos de vanidad que podremos decir de los pequeños, de los que tienen un mínimo poder, tales como vigilantes de un edificio, de un ministerio, banco u oficina de gobierno, dependientes de hospitales, eps, o clínicas gente comprometida con atención al publico, muestran algunos de ellos gran dosis de altanería, soberbia, prepotencia y mal carácter. A ellos les sugeriría moderación muchachos, moderación.
Aquí vale un consejo para aquellos que contratan este tipo de gente. “Abran los ojos yexaminen bien a su personal”. Este tipo de gente son especialistas en atropellar, ofender y maltratar a las personas y no deben bajo ninguna circunstancia tratar con público.
Pero no todos son así, veamos la otra cara de quienes han ostentado el poder en la historia y son unos ejemplos para reafirmar que el hombre sabio es humilde, carismático, buen amigo, respetuoso, paciente, sensible, si no observe: el ex presidente Obama, Clinton, Mújica, la ex primera dama Michell Obama, El Papa Francisco, Mandela, entre otros y aquí en nuestro país el doctor Humberto de la Calle, y algunos otros que son verdaderos ejemplos, solo para citar unos pocos.
Y aquí en nuestro medio hay gente encantadora, con exquisitos modales, con verdadera vocación de servicio y realizan su trabajo con alegría, que dan verdadero ejemplo y orgullo de nuestra cultura regional.
Así que mis queridos amigos a ponerle atención a su grado de arrogancia, a cultivar mejor los valores del espíritu y a practicar las virtudes de la paciencia y la tolerancia.
Hasta pronto.